30 de abril de 2007

TRES ADJETIVOS




La imagen está tomada del blog de la artista visual Carmeta Sanzsoto (http://sanzsoto.blogspot.com/) cuya visita recomiendo.


BUSCO TRES ADJETIVOS.




Busco tres adjetivos para definirte:
descomunal, mecánico y ajeno.
Lo puntual no quita lo valiente.
Dicen que con tres adjetivos
se escritura la Poesía.
Con tres adjetivos y dos adverbios,
quizás.
Ciegos, sordos, mudos (tres adjetivos).
Ahora o nunca (dos adverbios de tiempo).
Más yo que tú.
Más tú que vos.
Más vos que yo.
Menos nos.
Menos dos.
Más vosotros.
Subordinado, ínclito, superviviente,
(tres adjetivos).
Dos adverbios de modo:
estrictamente, despacito.
Algunas comparaciones retóricas:
como en los cuentos de hadas,
tales eran sus rostros
igual que en la conciencia.
Desconocido, aventurero, sombrío
(tres adjetivos).
Sucesivamente, antes.
Difícilmente:
Superlativos, supersticiosos, superdotados
(tres adjetivos)
Rotundamente adverbiales.
Redondamente mentidos,
mentados.
No es fácil definir el color de la rosa,
de la violeta, de la naranja
(tres adjetivos para tres nombres).
La rosa no es roja,
La violeta no es azul.
La naranja no es dulce miel,
en la madrugada adversa
cuando el oficio ocupa el aposento inerte
de los fatuos poetas defraudados.

5 comentarios:

susuru dijo...

me encanta tu sitio. Como buena poeta todo es muy creativo. Agradezco tu visita a mi casa en el día de hoy LOS UNOS Y LOS OTROS. Te la retribuyo, esperando y deseando que nos visitemos seguido.
Felicitaciones por todo lo conseguido y seguramente muchísimo más está por conseguirse!!!!!! Su

Maria Elena dijo...

No entendi nada !!! pero me gusta el juego de palabras, muy ingenioso.
un saludo.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

http://sanzsoto.blogspot.com/



CARMETA SANZSOTO:


Cursa estudios de grabado BB.AA 1968
Licenciada en Escuela Superior de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona,
1er. Premio de pintura y Torre de Oro Excma. Diputación

Exposiciones individuales y ferias::

2008 Expo Zaragoza Cumbre empresarial del agua y del desarrollo sostenible
El ruido del color, Galería Fernando Magdalena Vigo
Esencias - Galería Arte Imagen Coruña


2007 Art&fer pur Créations, Paris
Sala Calisay Arenys de Mar - Barcelona "Camino a Itaka"
Marzo, Galeria Consell 242 Barcelona "Silencios"
Feria de arte Sevilla

2006 Octubre Feria Puro Arte Vigo
Septiembre Feria de Arte Marbella
Abril Feria de Arte La Haya, con Galería Gaudí - Madrid
Marziart Internationale Galerie und Malschule Hamburgo
T. Ensalle Vigo

2005 A.E.P.T. Santiago de Compostela
2004 Homedigitalsystems, Barcelona
1985 C. P. Vilafranca del Penedes
1984 Salón de Arte LABISBAL
1982 Tapices Caixa del Penedes Vilafranca del Penedes
1979 Arte TREMP
1978 Esmaltes Caixa del Penedes Vilafranca del Penedes
1977 Salón de Arte Martorell
1976 NARTEX Barcelona
1974 Caixa de Pensiones Barcelona

Exposiciones colectivas:

2008 Galería sala Goya, Zaragoza
Xustaposicións, sala Briones, Villa Garcia de Arousa Vigo
Galería O+O Valencia
Pincells de dona, Sala Calisay Arenys de Mar - Barcelona
2007 Colectiva Galería Sala Consell 242 Barcelona
Con_fluencia - Casino Atlántico Coruña
Intramuros, - Monasterio do Carme, Padrón, Galicia
Exposición Palais Teatro Nacional de París en Festival de "Les Lutins" París 2007
junio Colectiva Galería Consell 242
2006 Diciembre Galeriá Consell 242 Barcelona, "pequeños formatos"
Diciembre A.E.P.T (Dibujos) Santiago de Compostela
Diciembre Galería Chroma Vigo
Galería Gaudi Madrid
Galería Consell 242 Barcelona
1971 a 2005 - Selección Obra gráfica G.C.G.C, Gran Canaria
IV semana cultural de Barbastro
Arte Actual, Tremp.
XI Salón de Arte de Martorell,
Bienal de Venecia,
X Salón femenino de Arte Actual Barcelona,
IX Salón Femenino de Arte Actual, Barcelona,
Inauguración Galería NARTEX Barcelona
I Exposición de Arte Actual San Justo Desvern,
Ibiza, "Bienal Internacional del Arte 1970"
Lisboa "II ExposiçaoEuropeia de Arte" Sociedade Nacional de Belas Artes
Homenaje a Picasso E.S.B.A.
IV Bienal Internacional de Ibiza,
Barcelona "Amigos del Arte" (Gracia)

Situación de obras:

Colecciones públicas y privadas:

Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra
Colección Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona La Caixa
Colección Caixa Penedés
Museo de arte Moderno de la Diputación Barcelona
Facultad de Bellas Artes de Sant Jordi, Barcelona
Galería Consell 242, Barcelona
Casino Atlántico, Coruña
Asociación de Empresarios Polígono Industrial del Tambre, Santiago de Compostela
Galería EME 04, Madrid
Loewe Gallery Barcelona
Galería Arte Imagen Coruña
BC Galería, Barcelona
Colección Cortizo




Obra gráfica permanente en EME04 Madrid

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

lunes 4 de mayo de 2009
Un adverbio se le ocurre a cualquiera

Un adverbio se le ocurre a cualquiera


Hemingway cobraba los artículos por palabras. A tanto el término, lo mismo daba que fueran adjetivos que sustantivos, preposiciones
que adverbios, conjunciones que artículos. No recuerdo de dónde saqué esa información, hace mil años (cuando ni siquiera sabía quién era Hemingway), pero me impresionó vivamente. En mi barrio había una tienda de ultramarinos, una mercería, una droguería, una panadería, una lechería… Pero no había ninguna tienda de palabras. ¿Por qué, tratándose de un negocio tan lucrativo, como demostraba el tal Hemingway? Para vender leche o pan, pensaba yo, era preciso depender de otros proveedores a los que lógicamente había que pagar, mientras que las palabras estaban al alcance de todos, en la calle o en el diccionario.

Imaginé entonces que ponía una tienda de palabras a la que la gente del barrio se acercaba después de comprar el pan. Sólo que yo las vendía a precios diferentes. Las más caras eran los sustantivos, porque sustantivo, suponía yo, venía de sustancia. Si la sustancia de una frase dependía de esta parte de la oración, lo lógico era que valiera más. Después del sustantivo venía el verbo y, tras el verbo, el adjetivo. A partir de ahí, los precios estaban tirados. Cuando un cliente, en mis fantasías, compraba tres sustantivos, le reglaba cuatro o cinco conjunciones, para fidelizarlo. Mi padre, que era agente comercial, utilizaba mucho el verbo fidelizar. ¿De dónde, si no, iba a sacar yo esa rareza gramatical? En mi tienda imaginaria había también un apartado de palabras inexistentes, para gente caprichosa o loca. Aún recuerdo algunas: copribato, rebogila, orgáfono, piscoteba, aguhueco, escopeja…

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

El negocio imaginario iba bien. Todo el mundo necesitaba mis palabras. Al poco de inaugurar la tienda tuve que contratar dos empleados porque no daba abasto. Luego compré el piso de arriba para ampliar el negocio, pues llegó un momento en el que la gente me pedía también frases. Puse en el sótano un taller con cuatro gramáticos que se pasaban el día construyendo oraciones. Las había de muchos precios, claro. Las frases hechas eran las más baratas. Recuerdo, entre las que tuvieron más éxito, en boca cerrada no entran moscas y no rascar bola, pero a mí me gustaban mucho también leerle a alguien la cartilla, ser un hueso duro de roer, chupar cámara, pelillos a la mar, o mi sastre es rico. El precio de las frases aumentaba a medida que resultaban menos comunes, o más raras. Por alguna razón que no llegué a entender, había mucha demanda de frases absurdas. Me duelen los zapatos, por ejemplo, los espejos fabrican harina orgánica, o las cremalleras son menos sentimentales que los botones. Con el tiempo tuve que crear un departamento dedicado de manera exclusiva a la construcción de frases absurdas.

La idea de la tienda de palabras y frases me resultó muy liberadora, pues siempre pensé que ganarse la vida era condenadamente difícil. El mayor miedo de mi infancia era el de acabar en una esquina, vendiendo pañuelos de papel. Un día que mi madre, tras suspirar con expresión de lástima, se preguntó en voz alta qué iba a ser de mí, le dije que no se preocupara, pues había decidido que iba a poner una tienda de palabras. Tras meditar unos instantes, me dijo que eso era un disparate y que debía poner mis energías en cuestiones prácticas. Ahí acabó mi sueño de vender palabras. Luego, de mayor, comprobé que los anuncios por palabras constituían un capítulo muy importante en la cuenta de resultados de los periódicos. Pero no le dije nada a mamá, para que no se sintiera culpable.

De todos modos, acabé viviendo de las palabras. No tengo una tienda abierta al público, tal como soñaba entonces, pero me levanto por las mañanas, las ordeno en un papel, las envío al periódico o a la editorial y me pagan por ellas. A tanto la pieza. Una pieza es un artículo. El término pieza se utiliza también entre los cazadores para denominar a los animales abatidos. La semejanza es correcta, pues escribir un texto se parece mucho a cazarlo. De hecho, con frecuencia se nos escapa. La otra noche, en la cama, con los ojos cerrados, pasó volando por mi bóveda craneal un artículo estupendo. Me levanté, cogí un cuaderno que tengo en la mesilla, apunté con el bolígrafo, pero la pieza había desaparecido. Desde la utilización masiva de los ordenadores, contamos los artículos por palabras. Éste que están ustedes leyendo tendrá unas 4.700. Puedo calcular a cuánto me sale la palabra y decir que cobro en plan Hemingway. Pero me sigue pareciendo mal que me paguen lo mismo por un sustantivo que por un adverbio. Un adverbio se le ocurre a cualquiera.