1 de agosto de 2007

noticia en clarin.com.
Aunque los divos no lo soporten, este mundo está plena crisis de revolución y cambios sociales.

Elton John es tan rico como mezquino (exactamente igual que muchos otros que se jactan de su arte y miran desde arriba, como musas, a sus víctimas de especulación).

El negocio de las discográficas fundirá tarde o temprano. Mi repudiada Sony BMG terminará de llenarle los bolsillos a los payasos que destruyen la verdadera cultura y fomentan las castas sociales. Habrá otros modos de acceder al conocimiento y a la felicidad, que es la meta de la vida humana.
Es menester acceder a cumplir un proyecto trascendente sin dejar de preocuparnos por el proyecto personal de crecimiento.
No existen "pobrezas dignas" porque toda carencia de nuestros congéneres es un espectáculo y un estandarte para los que pueden solventar la inclusión social de los mismos. No sienten la menor empatía por sus semejantes.

Internet es una herramienta fabulosa para el conocimiento. Los tiempos de aprendizaje se abrevian al igual que la tecnología mejora la calidad de vida de los que puedan obtenerla.
Internet está entrando en el futuro.
Los políticos tendrán que cumplir sus mandatos con transparencia, porque ya no tardamos años en descubrir sus impunididades y ambiciones malsanas de autoritarismo y burla.

Estamos pregonando nuevos replanteos éticos, normativos, sociales y morales, de distribución y creación de riqueza.

Al fin pasaremos de una economía de servicios y al servicio de, a una economía de crecimiento (que no podrá ser indiscriminado porque la Tierra nos pasa la factura en seguidita y por e-mail).

Está dentro de la Naturaleza divina saber intuir que Dios, el hombre y el Universo es/somos/soy una misma cosa, compartimos identidad de esencia.

Ecumenismo, reflexión sobre la alegoría de lo mítico, para avanzar hacia las verdades combinando sagacidad y espiritualidad. No hagamos oídos sordos a las culturas que nos precedieron. Tenerlas a mano es un buen negocio (en términos de marketing y que no me escuche Coelho porque enseguida saca otro best seller).

Solíamos decir que el Tao "creía que", ahora decimos: el Tao (cultura milenaria de la China) "enseña que" la mente se asienta en el corazón y no en el cerebro.
Son conjunciones holísticas.
Dios soy yo y sin embargo, es el Otro también. El espíritu santo de los occidentales significa exactamente lo mismo que lo que conocen los chinos y lo que ya sabían los aborígenes de América: Compartimos la misma Alma Universal de la divinidad cósmica. El hombre es un universo en miniatura, el microcosmos de los eléatas y peripatéticos.

Hay mucho perverso suelto que pretende tener el secreto en sus manos y establece pautas y normas sin sentido para sostener su poderío sobre la pesquisa y destripamiento de los ingenuos.

Por ejemplo los que aseguran que no se debe llamar indios, aborígenes o indígenas a los nativos de nuestras tierras se ponen una etiqueta en el pecho y caminan seguros de ir por el camino correcto.
Dividen para reinar en el desorden. Diferenciar donde Dios no diferencia es diabólico. Ese fue el origen de Babel.

Cuando los psicoanalistas proclaman que no se dice el Otro (concepto de contenido filosófico) sino "los demás", con lo cual alejan a "los demás" de nosotros, hacen algo similar.

Yo y el Otro.
Otro y Nosotros.
Nosotros y los demás.
Los demás y la gente.
La gente que es uno.
Uno y el Otro
El Otro y yo.
Nosotros.
Vosotros
son ellos, conmigo
y yo con todos.

Puede desaparecer el libro en su forma actual (esperemos que alguien se apiade y se atreva a escribirlos sobre piedra por si acaso), pero lo que no podrá reemplazar ningún formato tecnológico, que es bienvenido, es la existencia de MAESTROS, esos seres humildes que ayudan a formular las preguntas y a encontrar las propias respuestas sobre la religiosidad verdadera y la felicidad de nuestras breves vidas y nuestro futuro atemporal.

Elton John no podrá evitar que existan profetas, sabios, preclaros, iluminados y "locos" o "brujas" que anticipen a los que viven cómodos en un planeta de abundancia para los elegidos y extrechez para las grandes masas. Pero podrá seguir comprando anillos ridículos y chaquetas de pésimo gusto o instrumentos de altísima calidad durante sus próximas tres o cuatro vidas.

Y la unidad de pensamiento global también es mérito de la red virtual.

Habrá que aprender a usarla y olvidarse de vivir de los derechos de autor del tatarabuelo famoso o del político inescrupuloso que ahorra y guarda en caja fuerte inexpugnable lo que la Naturaleza misma le vendrá a robar en un plim plim.


Lu.





Te felicito por tu comentario, como siempre.
Es un placer estar en casa.

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