4 de mayo de 2007

PUBLICIDAD.

Texto publicitario para el hipotético caso de escribir un libro:


La Agrupación “Apague el televisor y léame”, de la cual Lucía Angélica Folino es Directora fundadora, vocal y único miembro, invita a Ud. a comprar el libro “equis equis” de la autora ídem, quien se tuvo que costear los gastos de edición y publicidad por no encontrar padrino alguno que deseara adoptar semejante hijo putativo.

Cláusula de garantía: En ningún caso le será devuelto al consumidor el valor desembolsado, ni siquiera ante la insatisfacción por el producto, falta de interpretación, mala leche o diarrea estival, dado que los poetas también tenemos derechos humanos y cada tanto nos toca comer. Ajo y agua.
Hay solo 200 ejemplares a la venta, finamente encuadernados y articulados.
Adquiera esta oferta ya, antes de que se agoten los libros... (y yo, tú, él y ella también).

3 de mayo de 2007

SIN CONSUELO






SIN CONSUELO.

Son vándalos de la semejanza,
procreadores genitivos
del bagaje de la insensatez literaria
y humana.

El poeta recela de la injusticia periodística
y es vulnerable al menesteroso.

Sin consuelo.

¿No les ocurre lo mismo
frente al carnicero escatológico,
teórico de mentiras letradas,
aprendidas por sus mentes genuflexas,
acampando en la institucional servidumbre
de los excelsos premios
y los honoríficos galardones?

INTRUSOS EN EL ESPECTÁCULO




Saroyan en su lecho de muerte:
“Creí que nunca moriría.”





Me contemplo desde
la inmortalidad de mi presente.

En la pantalla del televisor
gesticulan y cuentan
chismes de modelos desconocidas
de la mediocre farándula nacional.

No siempre se crea
Poesía
escuchando a Vivaldi
o a Andrey Kiritchenko
ni brindando a la salud
de Hölderin o Bonnefoy.
Diría mejor, casi nunca.

Somos esto. Estamos acá.

¡Qué insensibles parecen
los que no aprecian
la música erudita del siglo XVII,
el trabajo de los genios
de la pintura holandesa
o los sublimes yámbicos griegos!

Como un borracho
en la taberna,
nos preguntamos:
¿Para qué todo?
Sí por mucho camino
que ande
-lo juro pese a haber encontrado
el Santo Grial-
seguirán muriendo
los asesinos y los gatos
-siete vidas también se extinguen-
y los jazmines no crecerán
si alguien
no los cuida de las hormigas.

Mas,
cuando no quede otro alguien
y siga viva
¿querré permanecer sola
en el desierto
como un personaje bíblico?

He visto envejecer
a verdaderas beldades,
caer en la degradación
a galanes notablemente hermosos,
mentir a los presidentes más amados
y desaparecer
¿dónde han ido?
a niños, mariposas y tamberos.

Y los tipos de
“Intrusos en el espectáculo”
siguen vendiendo
productos para adelgazar,
correas para perros,
alarmas antirrobo
juegos frutales
y mujeres sintéticas
sin gusto ni calorías,
como si
la tarde fuera un chicle
pegado sobre la mesa
o
una latita de atún
desmenuzado.