2 de julio de 2007

DOS HOMBRES Y UNA MUJER.



DOS HOMBRES Y UNA MUJER.


El cuerpo dibujado es una pista
de musculosa fibra inexistente,
la lúgubre mentira relicta a la intemperie
del tacto, del olfato y de la lengua.

Si hay dos hombres capaces de mirarnos
en el temible espacio de una imagen,
la hora nihilista se suspende,
y en su abrazo gratuito inexplicable,
nos queda un vértigo, que es melancolía inquieta.

Bien sé que el contorno de una mujer desdichada
se parece a Dios en lo difuso de la idea.
Por eso ella está oculta,
tras los hombres.
Rafael la percibe entre sus venas,
por la mirada esquiva de los lobos
de anatomía exacta en su equilibrio,
y nos la niega.

Y sé, por deber ser de normativa,
que el Arte en su flaqueza y sincronismo
dominará algún día, el persistente
enjambre de soledad en los lienzos,
dominará la vida como soles
de centros planetarios redimidos,
condenando con lápices y tintas,
al infame patrón de la vereda.

1 de julio de 2007

ESPIANDO POR EL OJO DE LA CERRADURA.


Mujer inclinada. Pierre Bonnard.



ESPIANDO POR EL OJO DE LA CERRADURA.


Te imagino desnuda entre las gentes,
oliendo a glicerina y a rocío.
El espejo del baño se ilumina
al gesto de la esponja;
y los jabones
te soban
y perfilan la pereza
de súcubo furtivo y milenario
que atisba la pigricia de un encuentro,
comercio de las carnes portentosas,
ansiada vehemencia del estuario.
Inclinada estás con piel y providencia;
lastima al desencanto tu reflejo
supersticioso
y escondidamente
esquivas los negrores de este mundo
desafiando la calma
sin recato.
La luz se precipita y cae la noche,
sin enmiendas ni métodos ajenos,
con maña de varona acostumbrada,
los vaporosos pechos acicalas,
las piernas suaves, los cabellos brunos,
la tersura se entrega a tus plegarias,
te tanteas,
te acoplas,
te acaricias...
Mañana es otro día de rutinas
no temas, el amor está que bulle.

La belleza es motivo de indulgencia.
Prepárate al placer que se hace tarde.

RECORDANDO A LILITH. (Lilit)




Lillith de Collier





Vouet- Simón.




A Lillith


Fuiste diosa sumaria y paradójica,
adánica mujer del Paraíso,
¿cuántos horrores te brindó quien no te quiso?
¿qué perlas negras lloró tu vulva sin flores?
Una virginal poetisa
independientemente de los yugos
que marcan las rutinas,
tienes los veinte nombres de Eva
en las retinas,
y marcas el paso audaz e incomparable.
Reina de Sheeba en la Kabbalah elocuente
mordaz, mendaz, impaciente en sinsabores,
mítica hija de un dios terráqueo y forastero,
que bebiendo los vientos y tormentas,
vas matando el amor que te alimenta,
huracanando grises en mudos subterráneos,
de letras arábigas,
el dolor de los dolores.